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Ser autónomo ha dejado de estar de moda. Pese a que los últimos indicadores apuntan a una ralentización de la economía, Castellón ha vivido varios años de recuperación en los que el colectivo ha perdido más de 6.000 miembros. El motivo fundamental es que muchos ciudadanos han preferido buscar trabajo por cuenta ajena cuando las empresas han comenzado a crear empleo. Ahora, la desaceleración se convierte en un nuevo ingrediente que amenaza la continuidad de muchos proyectos de autoempleo.

El cambio de tendencia es evidente. Castellón llegó a tener 46.722 autónomos antes de la crisis y a finales de enero del 2019 contaba con 40.449. En medio de esas dos cifras, una caída en picado de los trabajadores por cuenta propia dividida en dos fases. Una provocada por la propia crisis y la segunda por el agotamiento paulatino de una hornada de autónomos que buscó en el autoempleo una salida a la dificultad para encontrar empleo.

 

el economista Enrique Domínguez explica que fueron muchos, especialmente jóvenes, los que ante «la imposibilidad de entrar en el mercado laboral, creaban sus propios proyectos de empresa». No obstante, «una parte de ellos dieron el salto sin estar suficientemente preparados y sin tener planes de empresa viables, con lo que finalmente abandonaron o lo dejaron al hallar trabajo en otras compañías», añade.

Un buen ejemplo de la elevada rotación de los autónomos y el estancamiento en el número de profesionales por cuenta propia en los últimos años es lo que ocurrió en enero de este año. Tras un 2018 en el que Castellón logró un aumento de 263 autónomos, llegó el primer mes del año y se dieron de baja 235 personas, con lo que el débil incremento del ejercicio anterior se borró de un plumazo.

ESPECIALMENTE MALO

Según explica a este diario el presidente de la Asociación de Trabajadores Autónomos de la Comunitat Valenciana (ATA), Rafael Pardo, el primer mes del año suele ser complicado para el colectivo de Castellón porque finaliza la campaña de Navidad y también la recogida de la clemenules, pero el enero de este año ha sido «especialmente malo», algo que atribuye a la «desaceleración». Pardo teme que esta se prolongue en el tiempo y que una caída de la demanda interna haga desistir a muchos autónomos cuyo sostenimiento «pende de un hilo».

Es por ello que el responsable de ATA pide a las administraciones «adelantarse a los acontecimientos» y «tomar medidas que garanticen la estabilidad». No obstante, reconoce que el periodo de incertidumbre que se abre ahora con el adelanto electoral no contribuye precisamente a dar esperanza a un colectivo ya mermado en Castellón.

Así son los autónomos de Castellón

El perfil del autónomo de Castellón ha cambiado mucho en solo diez años. Aunque uno de cada cuatro trabajadores por cuenta propia (10.325) siguen siendo profesionales del pequeño comercio, este sector se ha visto reducido en más de 600 personas en una década. También pierden peso otros empleos tradicionales como la agricultura, la industria, la hostelería y la construcción, la más castigada con 2.000 autónomos menos.

Mientras, el colectivo se nutre con nuevas profesiones muy vinculadas a trabajadores jóvenes y en el que las mujeres suelen tener una importancia superior a los varones. Es el caso de la educación y las actividades de ocio y recreo(entre ambas suman 700 nuevos puestos de trabajo por cuenta propia con respecto al 2009), así como los empleos vinculados a los servicios sociales y la dependencia, los administrativos y la investigación.