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Vendedores del mercado de domingo se alzan contra la limitación de artículos.

Los comerciantes emprenderán medidas por la nueva norma del Ayuntamiento que excluye la venta de productos textiles

Valencia. Tienen menos de tres meses para liquidar su mercancía o renunciar a su parada. Los vendedores del mercado que cada domingo se disponen junto al Mercado Central, se sienten ahogados por las limitaciones impuestas por el Ayuntamiento sobre los artículos autorizados. «Sólo podemos vender sellos, libros de lance o cromos, ¿de verdad creen que podemos vivir de eso hoy en día?», se pregunta Francisco Campos, representante de la Federación de Vendedores No Sedentarios. La noticia les llegó a través de una circular, desde entonces trabajan para revertir la situación: «vamos a emprender acciones contra esta imposición», asegura Campos.

Paseando entre los puestos se percibe la preocupación y el malestar. En pocos minutos se forma un corrillo de vendedores que muestran su indignación. La mayoría de los comerciantes ya han cumplido la treintena en la profesión de la venta ambulante y siguen recordando la época en la que estaban en la Plaza Redonda, como José Luis. «Mi familia ya se dedicaba a esto, pero vendían otros productos, yo vendo discos y camisetas rockeras, llevo 30 años haciéndolo y me da rabia lo que está pasando», dice mientras despacha a una clienta. «Esto se parece mucho a una dictadura, ellos imponen lo que tenemos que vender y si no quieres, fuera, al parecer quieren que nos vayamos», comenta resignado y dolido por «las formas y la manera en que siempre nos tratan», añade.

Están preocupados por los gastos que acarrea esta limitación. Julián piensa en el coste de la mercancía. «No sé cómo voy a liquidar en poco más de dos meses toda la mercancía, es una inversión de entre 5.000 y 6.000 euros, más todos los impuesto que pago, es una vergüenza lo que quieren hacer», relata cabizbajo ya que tras 45 años ejerciendo, es incapaz de encajar esta situación. «Creo que no hacemos daño a nadie, y no nos vamos a hacer ricos con esto, que expliquen la verdadera motivación de esta nueva norma», añade.

Para Enrique es una «auténtica decepción», explica que lleva «toda una vida votando a la izquierda porque supuestamente son los que están luchando por los trabajadores y aquí se están cargando muchos empleos», dice mostrándose visiblemente cabreado. Más de 20 años en la venta no sedentaria «pagando impuestos, pero esto es un hachazo incomprensible», matiza. Y es que muchos siguen buscando un por qué, se sientes «desahuciados», así lo expresa Vicente, que lleva 40 años ejerciendo y es incapaz de comprender. «Según ellos tengo que vender unos cuatro productos para los que no hay demanda, cómo se supone que me tengo que ganar la vida así», se pregunta coincidiendo con el resto.