Comercio y hostelería avisan de una subida de precios en Navidad: «No es un entorno amigable para el consumo»

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La inflación generalizada, con la factura de la luz disparada desde hace meses y el encarecimiento de las materias primas y el transporte, pueden ensombrecer una campaña navideña que arranca con el Black Friday (últimas semanas de noviembre) y que se espera con optimismo, pues es la primera sin estado de alarma y sin restricciones.

Tanto la hostelería como el comercio, dos de los sectores más afectados por las limitaciones derivadas de la pandemia, creen que será positiva, pues hay ahorro acumulado durante este tiempo al que no se le ha dado salida y este año ya no hay restricciones en las tiendas, ni de horario ni de aforo.

A esto se le suman casi dos años sin renovar armario, pues el teletrabajo y las restricciones en las salidas y reuniones han hecho que la gente no comprara ropa. Este año también vuelven las cenas de Navidad, las reuniones de grupo y el ocio nocturno.

«La gente tiene ganas de salir, de recuperar las cenas y el tiempo perdido», señala José Luis Yzuel, presidente de hostelería de España, que representa a más de 300.000 establecimientos del país. Calculan unas ventas sólo un 15% por debajo de las de 2019. Sin embargo, advierten de que la subida de los costes llevará inevitablemente a una subida de precios.

«Vamos a ver cómo afecta todo esto al sector, pero a medio plazo es inevitable que tendrán que repercutirse en el consumidor«, dice. Según explica, la factura de la luz ya supone un 40% más, el aceite está un 25% más caro y los refrescos también tienen subidas importantes. «Llegará un momento en el que estos precios no se podrán mantener», dice Yzuel, que sí cree que el impacto en el consumo podría notarse más hacia enero.

COMERCIO

El comercio espera crecer un 4%, aunque, como explican desde Anged, la asociación nacional de grandes empresas de distribución, hay dos elementos que pueden torcer esta campaña navideña, el momento de más consumo del año: la subida de la luz, que «tiene un porcentaje importante de los costes», y la de impuestos.

«No es desde luego un entorno amigable ni para el consumo ni para la recuperación de los hogares«, explican desde esta patronal, que agrupa empresas como Carrefour, Media Markt, Leroy Merlin o El Corte Inglés. Ante este panorama de incertidumbre, con muchos trabajadores aún en ERTE, «hay quien puede optar por ahorrar».

El presidente de Aecoc, la asociación de empresas de gran consumo, espera «con moderado optimismo» estos meses venideros, aunque también advierte de los riesgos asociados a esta inflación, según destacó esta semana durante la celebración del congreso anual de gran consumo de esta asociación.

Una cita en la que el tema de la subida de precios tuvo especial protagonismo. Algunas empresas del sector de alimentación ya lo están haciendo y otras lo están estudiando. La distribución no alimentaria (tecnología, bienes del hogar, bricolaje) de momento los contiene, precisamente para no truncar el Black Friday.

La inflación no afecta sólo a alimentos y bebidas. El acero con el que se fabrican los contenedores de los barcos, por ejemplo, es mucho más caro. También la madera, el aluminio o la madera. Hay mucha más demanda que oferta. Esto repercute en el transporte, envases… en toda la cadena de suministro.

Fuente: El Mundo

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