El comercio de Castellón recupera el empleo pero las ventas van a ritmo lento

La mayoría de trabajadores en ERTE vuelve a la actividad tras finalizar la tercera ola del covid

Varios sectores de la economía de Castellón ya han recuperado la actividad previa a la pandemia. La construcción cuenta con más empresas y empleados que antes de la crisis, y la industria –especialmente la cerámica– mantiene buenos niveles de producción y exportaciones. En cambio, el comercio sigue a la espera de esta remontada. La secretaria general de Covaco-Confecomerç en Castellón, Teresa Esteve, señala que en los últimos meses se ha detectado una mejoría en las contrataciones, «con la mayoría de personas que estaban en ERTE que ya han vuelto a sus puestos», aunque el nivel del gasto sigue lejos del detectado en el 2019.

Entre los tipos de establecimiento a los que cuesta arrancar están los de moda, que a pesar de incentivos como las rebajas siguen sin tener el nivel de clientela previo al coronavirus. «Ahora estamos a la espera de la temporada de otoño para ver si remonta, porque de lo contrario pueden darse muchos cierres».

Desde Anged, agrupación de la que forman parte las grandes cadenas de distribución en la Comunitat, mencionan que el volumen de negocio «es mejor que en el 2020, pero sigue lejos del 2019». Los trabajadores que entraron en paros temporales en los peores momentos de la pandemia «salieron durante la primavera, pero se han dado pocas contrataciones de refuerzo para la campaña de verano». En el año 2020 se registraron 6.085 contratos del sector en Castellón, según las cifras de Labora, lo que supuso una reducción del 36% respecto a los 9.579 del 2019. Desde el área de Servicios de CCOO en la provincia, Javier Porcar incide en que se trata de un colectivo «afectado por la precariedad, con altas tasas de contratos a tiempo parcial y temporales».

Cambios
Otro modelo que todavía sigue en incertidumbre es el de las tiendas de alimentación de barrio, que durante el confinamiento fueron redescubiertas por parte de muchos ciudadanos. «El tícket medio por cliente ha descendido», comentó Teresa Esteve, debido en parte a los cambios en el consumo de los ciudadanos. Con los bares y restaurantes cerrados, prácticamente toda la compra en este segmento se consumía en casa, mientras que ahora se ha desplazado un porcentaje del gasto a la restauración. El presidente de Covaco-Confecomerç en Castellón, Juan Rodolfo Adsuara, coincide en que los números «siguen estando lejos de los que se veían antes del coronavirus».

A pesar de que la actividad en las calles de la provincia sigue funcionando a medio gas, se detectan algunos motivos para la esperanza. El índice de confianza del sector, recopilado por la oficina de territorio y comercio, Pateco, ve una evolución ascendente desde el mes de mayo, cuando se liberaron las restricciones de invierno.

Vuelta a la normalidad progresiva en las ceremonias y vacaciones

Mientras los responsables de los establecimientos están a la espera de que la campaña de ropa de invierno y la Navidad den un impulso al sector, hay otros indicadores que hablan de una tímida vuelta a la normalidad, aunque a niveles menos significativos de los que desearía el comercio. Uno de ellos es la vuelta a las ceremonias y eventos festivos, como comuniones y bodas, y que suelen generar una buena parte de las facturaciones en tiendas de moda y complementos. La secretaria general de Covaco en la provincia comenta que hay «más vida social, pero son actos con menos asistencia de gente», y menor impacto económico.

Por otro lado, hay zonas en las que los comerciantes cierran unos días por vacaciones, con la excepción de las áreas turísticas». Una costumbre que apenas se dio en el verano del 2020.

Fuente: Periódico Mediterráneo

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