El pequeño comercio adelanta el Black Friday en plena desaceleración de consumo

Se espera que los descuentos sean más agresivos para impulsar las ventas

Este año el comercio teme y espera a partes iguales el Black Friday, la campaña de descuentos y también la de mayor consumo del año. La teme porque los costes se han disparado y ahora les cuesta más bajar precios. La esperan porque se aprecia una ralentización en el consumo y la única manera de incentivar las ventas es con descuentos.

El viernes negro (la jornada de descuentos que se generalizó en España hace 10 años en plena crisis para incentivar el consumo) afronta el año de mayor incertidumbre, pues estará muy condicionado por el contexto inflacionista. Parte del pequeño comercio se adelantará algunas semanas a las ofertas.

«Estamos en un momento inédito en el que la oferta pide vender más caro y la demanda pide comprar más barato», ilustra Eduardo Zamácola, presidente de Acotex, la patronal textil, uno de los sectores más implicados en la campaña, junto con la electrónica.

Se espera, por un lado, que los descuentos sean más agresivos, pues «ahora más que nunca el consumidor está pendiente de las ofertas», señala Carlos Moreno-Figueroa, portavoz de la Confederación Española de Comercio (CEC).

PRE CAMPAÑA

Zamácola cree que «se intentará aguantar, pero al final iremos a descuentos agresivos». «Este año vamos a asistir a una especie de pre Black Friday, pues desde finales de mes algunos comercios ya estarán en campaña, sobre todo la electrónica, porque debido al Mundial de Qatar, muchas de estas compras de están adelantando», explica Moreno-Figueroa.

Al final «las acciones de descuento se adelantan porque hay una concentración de ofertas en noviembre, y el que golpea primero golpea dos veces», admite. En el caso de estos productos, se debe más «a un timing comercial, no a la subida de precios, pues la electrónica es una categoría antiinflacionista».

Moreno-Figueroa sí percibe una ralentización del consumo, y cree que, «ahora más que nunca, se mira la oferta, lo que podría beneficiar a la campaña, pero por otro lado hay mucha incertidumbre, que puede contraer el consumo».

Francisco Aranda, presidente de la patronal logística UNO, opina también que este año será atípico, pues en abril las ventas de ecommerce ya bajaron en abril entre un 16%, y esto «es un indicador». «La inflación, la subida de costes y ahora la subida de tipos de interés, afectan a empresas y hogares. Ahora más que nunca volveremos a la compra por impulso de oferta», señala.

El desarrollo de la campaña dependerá mucho de los sectores. El textil por ejemplo «lo aplazará todo lo que pueda», explica Zamácola. Para este sector «campañas como la del Black Friday pueden ser ruinosas, pues en un contexto como el actual, donde la gente recorta más es en moda. Si empezamos a hacer descuentos ahora, en diciembre tenemos que regalar la ropa», dice. «Aunque es cierto que el consumidor espera la oferta, por eso a medida que avance la campaña veremos un Black Friday con promociones agresivas».

Las grandes cadenas mantendrán el calendario. El Corte Inglés hará su campaña «como todos los años, en la cuarta semana de noviembre», explican desde el grupo. Frente a los descuentos que empezaremos a ver ya en electrónica, por ejemplo, el juguete será un refugio. Fernando Pérez, experto de la consultora NDP, explica que esta categoría de producto «nunca suele entrar en promociones, porque lo que se vende es juguete que está de moda».

Fuente: El Mundo

 

 

Busca en Pateco