El textil empieza a acusar el impacto de la inflación: «El cliente mira el bolsillo»

«En un contexto de inflación como el actual, en el que las familias están haciendo importantes esfuerzos para poder hacer frente a la cesta de la compra básica, la ropa pasa a considerarse un bien secundario y la gente tira de fondo de armario». La reflexión que realiza en conversación con EL MUNDO un empresario del sector textil deja entrever que la industria, que ha resistido considerablemente bien el primer embate, podría estar empezando ya a acusar el impacto de la crisis inflacionista.

Distintas fuentes consultadas coinciden en que el sector textil ha mantenido una tendencia positiva en el inicio del año gracias a la campaña de rebajas, si bien el ritmo de crecimiento de las ventas se ha ido moderando a medida que la inflación ha continuado escalando -repuntó dos décimas en febrero, hasta el 6,1%, según los últimos datos del Instituto Nacional de Estadística.

Con las cifras sobre la mesa, las ventas aumentaron un 5,8% en febrero respecto al mismo mes del año pasado, frente al 9,9% que habían subido en enero. Así lo reflejan los registros de la Asociación Empresarial del Comercio Textil, Complementos y Piel (Acotex), que anotan un alza del 7,8% en el acumulado anual.

Desde la patronal textil reconocen que este incremento se debe a que el final de la campaña de las rebajas ha sido «un poco mejor» que la del año pasado, pero, con todo, se ha traducido en un aumento de las ventas «bastante moderado». En este sentido, los empresarios recalcan que el alza de ventas del mes de febrero respecto a enero de este año fue «considerablemente menor», por un lado, debido a que como la campaña de otoño/invierno, en términos generales, «ha sido buena», las rebajas se han comportado con un aumento de ventas «ligero».

INFLACIÓN Y ELECCIONES

Desde Acotex explican que al venderse el producto en temporada no se han realizado grandes descuentos y, por otro lado, advierten de que se está empezando a percibir «cómo el cliente mira el bolsillo», con menos renta disponible en un contexto de IPC elevado y con los costes de la energía todavía altos, a lo que se suma la eliminación de las ayudas a los carburantes por parte del Gobierno y otros factores como el aumento de los tipos de interés y el encarecimiento de las hipotecas.

Pero además de incidir en la complejidad del contexto económico, desde la patronal del sector textil advierten de que se avecina un 2023 marcado por una «gran incertidumbre» en el panorama político. «Estamos en año electoral», comenta el presidente de Acotex, Eduardo Zamácola, en referencia a los comicios municipales que tendrán lugar en el mes de mayo y a las elecciones generales que se celebrarán en diciembre, según ha avanzado ya el presidente Pedro Sánchez.

Si bien la incertidumbre en el sector no es exclusiva de España, pues a finales del año pasado una encuesta realizada por McKinsey a 200 directivos de la industria textil ya dibujaba un escenario de desaceleración de la actividad y caída de las ventas de las principales compañías del sector a nivel mundial, con la inflación como el mayor reto en el horizonte a corto plazo.

Fuente: El Mundo

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