La energía ‘dobla’ su cuota dentro de los costes externos del comercio

La Cámara cifra en un 10% la factura de luz y gas en la cuenta de resultados sectorial y el comercio alerta que con la escalada: «Es mínimo el 20%». 

La escalada de precios en la energía asfixia al pequeño comercio de la provincia de Castellón. Si esta semana la patronal autonómica Confecomerç-Comunitat Valenciana confirmó algunos reajustes de plantilla en el comercio local, ahora, los establecimientos alzan la voz por lo que representan ya los costes energéticos dentro de sus cuentas de resultados.

Desde la Cámara de Comercio de Castellón indicaron a este periódico que, aproximadamente, la energía representa el 10 por ciento de los costes externos dentro de la cuenta de explotación -documento contable que representa la evolución del negocio durante un período de tiempo analizando ingresos y gastos- de los comercios minoristas. Pues bien, fuentes solventes del sector comercial indican que, con la escalada del precio de la energía y de la luz, «ahora representa mínimo el 20 por ciento». «Dependerá del sector que analicemos dentro del comercio. No es lo mismo una tienda de alimentación en fresco, que precisa una elevada demanda energética, que una tienda de ropa. Pero si, de media, la energía representa un 10 por ciento de los costes externos, ahora representa mínimo el 20 por ciento, es decir, el doble. En muchos casos, aún más», informan fuentes de Castellón. Aunque desde el comercio insisten en que se trata de datos aproximados y no oficiales, sí reflejan la complicada situación a la que se enfrentan ahora miles de autónomos con unos precios energéticos desorbitados.

Una crisis que se desató con la pandemia del coronavirus y que ahora se ve agravada por la crisis energética y unas temperaturas inusuales en pleno invierno -que han afectado sobre todo al textil y complementos-.

El responsable del área de Desarrollo Comercial de la Cámara de Comercio, Francisco García, indica que «el comercio minorista de la provincia se enfrenta a un cambio de paradigma que puede condicionar su actividad». «A lo largo de 2021 se ha puesto el foco en algunos factores que están condicionando el crecimiento de la actividad de comercio al por menor (incrementos costes energéticos, problemas logísticos, cuellos de botella que afectan a algunos bienes intermedios y materias primas, aumento de los precios, etc.) en un contexto en el que el repunte de la demanda interna es imprescindible para reactivar la economía», lamenta García.

LA AFILIACIÓN DE AUTÓNOMOS EN CASTELLÓN CAYÓ UN 0,2 POR CIENTO RESPECTO A ENERO

La subida de costes energéticos «puede suponer un gasto añadido a la actividad comercial». «La venta al por menor consume únicamente electricidad, a excepción de las panaderías, que pueden usar algún tipo de combustible para el funcionamiento de sus hornos, o algunos que utilizan gas natural para la calefacción del local», puntualiza el responsable comercial.

Aproximadamente, «la mitad de la energía se destina a la climatización del local y una tercera parte a la iluminación». No obstante, «en el caso del grupo de alimentación con venta de productos frescos, la energía destinada a las cámaras de frío puede alcanzar hasta el 85 por ciento de la demanda total de energía, ya que necesitan tener aparatos eléctricos encendidos las 24 horas del día para mantener frescos sus productos», asevera García.

La partida del coste energético de los establecimientos comerciales -energía eléctrica, gas natural y otras- representa «uno de los costes más elevados en la cuenta de explotación».

«Asciende, por término medio, al 10 por ciento de la cuenta de costes externos: arrendamientos, transporte (precio combustible), reparaciones, profesionales independientes ajenos al sector, suministros, etc.)», informan desde la entidad cameral.

Desde el verano «los precios de la energía se han multiplicado agravando más si cabe la crisis del sector». «No se recuperan de una crisis y se encuentran con otra», expone García.

Hay que destacar que «cualquier realidad que no se ajusta a los consumidores crea un efecto negativo en los mismos». «Con el conflicto generado con la invasión de Ucrania se ha generado un clima de incertidumbre que afecta al consumo y, por tanto, a la actividad del comercio, también en cuanto a suministros», señala el responsable de Desarrollo Comercial.

Además, cómo no, «el problema de la inflación que afecta también al poder adquisitivo de los clientes del comercio».

«Cuando existen realidades nada favorables: inflación, subida de costes, problemas de abastecimiento en materias primas… El gasto se retrae y se tiende al ahorro y por lo tanto todo esto afecta al empleo», recuerda García, en relación a los ajustes de plantilla que confirmó este pasado jueves Confecomerç Comunidad Valenciana.

Por otra parte, la afiliación de autónomos en el sector del comercio no pasa por su mejor momento. Así se refleja en las estadísticas facilitadas por la Asociación de Trabajadores Autónomos (ATA) relativa al mes de febrero de 2022, último con datos disponibles. El mes pasado, Castellón registró 10.169 afiliaciones en este sector, un 0,2 por ciento menos que en el mes de enero, con 10.187 autónomos comerciantes.

Si comparamos el dato con el último de 2021, el de diciembre, vemos que la caída fue del 0,8 por ciento, ya que en aquella mensualidad se anotaron 10.254 afiliaciones.

LOS PAROS DEL TRANSPORTE AGRAVAN LA CRISIS

La crisis a la que se enfrentan miles de comercios de la provincia de Castellón por la escalada de precios en la energía, imposibles de asumir en el sector minorista, y por la cultura del ahorro que se está instalando ya en la sociedad se está viendo agravada por las protestas a las que se han decidido sumar centenares de transportistas -la patronal en Castellón Actm no secunda oficialmente los paros-. Se da el caso de que múltiples comercios castellonenses precisan de transportistas que traigan el género y, algunos de ellos, lamentan que los paros están retrasando envíos y perjudicando su actividad. Durante esta semana, centenares de autónomos se han manifestado en puntos como la entrada a l’Alcora; el camino Betxí o el apeadero de Onda. Los transportistas lamentaron en sus protestas que antes de la crisis energética llenar un depósito costaba entre 1.000 y 1.300 euros y ahora el coste oscila entre los 1.800 y los 2.000 euros. En Vinaròs se movilizaron ayer entre 50 y 60 camiones en una sonora manifestación.

La secretaria de Actm, Lara San Miguel, explicó que «en esta quinta jornada de paro, otro día más, tenemos noticias, por parte de asociados y no asociados, de nuevos incidentes». «Los daños son cuantiosos y el peligro para conductores, vehículos y mercancías es evidente. Necesitamos protección para evitar estos actos violentos y para trabajar. Los conductores tienen miedo a circular y la situación les obliga a parar. A nivel nacional ya se estiman 1.500 camiones afectados por la violencia de algunos piquetes», lamentó. Por otra parte, «animamos a todos los transportistas a que lean el contenido de los acuerdos firmados en diciembre con el Gobierno. Acuerdos convalidados en el Congreso y buenos para el sector». informa EMILI FONOLLOSA

 

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Fecha: 23/11/2022

Organiza: Cámara Comercio de Castellón

Modalidad: Presencial

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