La escalada del IPC en 2021 se come el 40% del poder de compra ganado en diez años

Los empresarios y los sindicatos esperan cerrar en breve una fecha para iniciar las negociaciones del próximo pacto de convenios y política de rentas

El poder adquisitivo de los salarios se halla midiendo la evolución de lo que suben o bajan los sueldos y restándole o sumándole el comportamiento de los precios. De esta forma se determina si con el nuevo salario se pueden comprar más o menos cosas en función de cómo hayan evolucionado los precios.
Según esto, eligiendo como indicador salarial la evolución de los sueldos pactados de media en los convenios colectivos, que afectan cada año a más de once millones de asalariados, se observa que en los últimos diez años completos, las retribuciones acordadas en la negociación colectiva han avanzado un 12,7% entre 2012 y 2021. Mientras que en esos diez años, los precios crecieron, algo menos un 10,13%. Esto permitió que los salarios ganaran 2,6 puntos de poder de compra.
Sin embargo, el fuerte repunte de la inflación experimentado en el cuarto trimestre de 2021 ha mermado notablemente este ya estrecho margen de poder adquisitivo ganado por los salarios en los últimos diez años. En concreto, el IPC medio del año pasado fue del 3,1% frente al 1,47% que avanzaron los salarios pactados en los convenios, con lo que casi ocho millones de asalariados protegidos por la negociación colectiva –esta cifra de empleados aumentará a lo largo de este año por el retraso en el registro de convenios– experimentaron un pérdida de poder de compra de 1,6 puntos, la mayor en un ejercicio en los últimos 30 años.
Pero, además, esta merma de 1,6 puntos del poder adquisitivo de los trabajadores por cuenta ajena supone que el desboque de la inflación se ha comido, solo en el ejercicio pasado, casi el 40% de todas las ganancias del poder de compra acumuladas por las plantillas entre los diez años que van de 20012 a 2021.
Si bien en esta ecuación que es el poder adquisitivo puede incluirse la presencia de cómo se ha comportado el empleo en estos años, con lo que se determina que las ganancias de las rentas salariales vienen no solo porque los sueldos suban más que los precios sino por el aumento de la ocupación en sí.
Según esto, los datos oficiales de Contabilidad Nacional que elabora el Instituto Nacional de Estadística (INE) indican que la remuneración de los asalariados ha aumentado en los últimos diez años un 21,5%. Y su participación en el PIB ha ganado dos puntos en este periodo, pasando de representar el 46,2% de la producción nacional 2012 al 47,9% en el tercer trimestre de 2021. Si bien, en este avance además de la ganancia de poder adquisitivo y la creación de empleo, en los dos últimos años, el mantenimiento público de las rentas para mitigar el efecto del Covid también ha tenido su efecto para sostener las rentas salariales.
En cualquier caso, empresas y trabajadores se enfrentan ahora a cómo frenar la sangría del poder adquisitivo sin dañar la creación de empleo y a la economía en general con un aumento de las demandas salariales para compensar que los precios se hayan disparado.
En este punto, ya existen voces sindicales, como las de la dirección de UGT que reclaman subidas retributivas claramente superiores al 3,7% para este año. Y es que, de cumplirse las previsiones del Gobierno y la hecha ayer por el gobernador del Banco de España, Pablo Hernández de Cos –quien aventuró que la inflación seguirá elevada en el primer semestre pero podría terminar el incluso por debajo del 2%–, con un alza salarial como la que pide UGT podría compensarse la pérdida de poder adquisitivo de 2021.
Si bien, desde CC OO apuestan más por una negociación salarial a dos o tres años vista y negociar de forma separada como compensar a los asalariados con convenio de la pérdida del 1,6% de poder de compra experimentada el pasado año.
En CEOE, son más partidarios de este último modelo y esperan cerrar en próximos días una fecha con los sindicatos para que arranquen las negociaciones para alcanzar un nuevo Acuerdo de Negociación Colectiva (ANC). Entre los planes de los empresarios está que dicho pacto fije las directrices salariales para tres años –como el anterior ANC, que estuvo vigente entre 2018 y 2020–, aunque estos avances se tengan que aplicar, por ejemplo en dos tramos, explican las fuentes consultadas.
El motivo para no trasladar todo el repunte de los precios del último cuatrimeste a los salarios es intentar evitar los denominados efectos de segunda ronda que harían perdurar más tiempo una inflación elevada. De hecho, el director del Gabinete económico de CC OO, Carlos Martín, apunta, en lugar de a los salarios, a otras dos causas para explicar la escalada del IPC. En primer lugar lo atribuye al “mecanismo marginalista de fijación de precios de la electricidad que ha subido un 47% en España en los últimos doce meses frente a un incremento mucho más bajo en el conjunto de la UE (16%)”. Y, en segundo lugar, “a la repercusión en precios del alza del coste de la energía que ya están llevando a cabo algunos empresarios. Como resultado, la inflación subyacente ha pasado de estar en el 0% hasta junio al 2,1% en diciembre, mientras que los salarios pactados crecían al 1,47%”, asegura este economista.
El ministro de Inclusión, Seguridad Social y Migraciones, José Luis Escrivá, advirtió ayer de que “el argumento de que hacen falta salarios bajos no se sostiene”, ya que países del entorno con “mucho mejores niveles de empleo” cuentan con costes salariales más elevados. Así lo indicó ayer ante la Asociación para el Progreso de la Dirección (APD), donde expuso que “la competitividad española no tiene que ver con costes laborales, pues hay “margen más que suficiente” al situarse actualmente por debajo de otros países europeos. Y precisó que los problemas de competitividad de España tienen más que ver con “la innovación, la formación o el tamaño de la empresas”.

Fuente: Cinco Días 

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