Las grandes empresas de distribución piden ser consideradas electrointensivas por los altos precios energéticos

El sector del gran consumo, que incluye a los centros comerciales y el comercio al por menor, cree que debería optar a la condición de consumidor electrointensivo debido a la espiral alcista de los costes energéticos que, aseguran, deja cada vez menos margen de actuación y pone en riesgo la viabilidad de muchos establecimientos.

La Asociación Nacional de Grandes de Empresas de Distribución (Anged) ha aclarado a EFE que el sector del comercio minorista, por sus características específicas, “es el de mayor consumo de energía después de los sectores electrointensivos (industriales) e incluso por delante de alguno de ellos”.

Según los datos de este colectivo, que engloba a empresas como El Corte Inglés, Carrefour, Ikea, Leroy Merlin o Fnac, el coste de la energía “tiene una gran relevancia para la gran mayoría” de sus asociados y supone, añade, el capítulo de gastos “más importante después del empleo”.

En el último año el precio de la energía pagado por este tipo de compañías se ha multiplicado por cuatro y ha disparado el gasto de la factura eléctrica en más de un 75 %, asegura Anged.

El precio medio de la electricidad en el mercado mayorista (pool) en el mes de marzo alcanzó los 283,30 euros por megavatio hora (€/MWh), lo que supone el dato mensual más elevado desde que se tienen registros.

La media de marzo superó en más de 40 €/MWh a la de diciembre, el anterior mes más caro de la historia, impulsada por la invasión rusa de Ucrania, que se inició el pasado 24 de febrero y aún se prolonga.

LA LUZ IMPACTA EN LOS GASTOS DE COMUNIDAD

El presidente de la Asociación Española de Centros y Parques Comerciales (AECC), Eduardo Ceballos, tiene claro las empresas asumen la subida de los costes energéticos directamente en sus cuentas de resultados, sean operadores o propietarios de centros comerciales.

Para Ceballos el alza de la factura de la luz “no genera un incremento” en las rentas de los arrendamientos de los locales, pero añade que sí puede influir en los gastos de comunidad de cada centro “dependiendo de las diferentes tipologías”.

El directivo de la AECC señala en una entrevista con EFE que la subida del coste de la luz “no afecta del mismo modo” y su impacto para los centros y parques (zonas comunes) “es muy variable” en función de cada una de ellas.

Ceballos pone como ejemplo los centros abiertos o los parques comerciales que, dice, tienen un menor consumo por metro cuadrado “al no tener climatización en zonas comunes”.

INVERSIONES PARA REDUCIR LA FACTURA

Anged subraya que sus empresas “han sido pioneras en impulsar medidas de eficiencia energética” y precisa que, en la última década, sus asociados han reducido un 30 % el consumo de energía “gracias a una fuerte inversión en eficiencia” de todos los procesos e instalaciones.

Añade que, al mismo tiempo, se ha reducido en un 20 % las emisiones de CO2 de la logística.

Desde la patronal y al hilo de su deseo de que la actividad que desarrollan sus empresas sea considerada como consumidoras electrointensivas, quieren disponer “en todo caso” de un marco regulatorio específico que tenga en cuenta estas características y que les permita “optar a otras alternativas, similares a las que utilizan las empresas electrointensivas”.

Entre ellas indica la posibilidad de participar en las subastas o la reducción de los peajes como en la vecina Portugal.

“Pese a la ambición de los objetivos y el compromiso con la Agenda 2030, la espiral de costes energéticos deja cada vez menos margen de actuación, poniendo en riesgo la viabilidad de muchos establecimientos”, denuncia la asociación.

Fuente: Periódico de la Energía

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