Los pequeños comercios desaparecen ante el empuje y el crecimiento de las nuevas cadenas

El tejido de los pequeños negocios está siendo barrido por los procesos de concentración y de expansión que se están dando en el ámbito de las pymes, a menudo impulsados por la irrupción de las fórmulas de financiación y gestión de unos fondos de capital-riesgo locales que ya manejan en España una cartera de inversiones de más de 40.000 millones de euros.

Ese volumen, que no incluye las operaciones de los grandes fondos tipo BlackRock, Fidelity o Amundi y que añade facetas de gestión a las meramente financieras de estos, equivale al PIB de Castilla-La Mancha o Canarias y supera con claridad la capitalización real de bancos como BBVA o la suma de CaixaBank y Unicaja.

La irrupción de agentes de esa magnitud está teniendo consecuencias en el tejido empresarial y en el mercado laboral: los datos de la Seguridad Social, del Ministerio de Trabajo y de la Agencia Tributaria  apuntan varias tendencias entre las que destacan el aumento de tamaño de las compañías y una concentración de la actividad, los beneficios y el empleo proporcional a esas magnitudes.

«Cuando las condiciones económicas y laborales son buenas se frena el trabajo autónomo. Hay autónomos con empleados y pymes que han sido absorbidos por empresas de mayor tamaño que antes las subcontrataban», explica Eduardo Abad, presidente de Unión de Profesionales y Trabajadores Autónomos (UPTA).

«Estamos haciendo un trabajo de concentración para crear a partir de varias pequeñas empresas otras más grandes que, de esa manera, acceden a cosas a las que antes no accedían, como centrales de compras, marketing, innovación o atracción de talento», anota Tomás Pérez, director ejecutivo del fondo gallego Noso Capital.

«El capital riesgo invierte en concentración y crecimiento de empresas. En España los sectores están muy fragmentados y ahí se pierde competitividad y oportunidades», añade Pérez.

En números redondos, en los últimos cinco años han desaparecido en España 10.000 empresas, aunque con un balance más que desigual por tamaño: la merma se acerca a 27.000 entre las de menos de cinco trabajadores, mientras el resto de las pequeñas ganan 12.600, las medianas aumentan en más de 3.000 unidades y las grandes son 800 más.

Esas cifras apuntan a un proceso de desaparición de las de menor entidad en el que se combinan las desapariciones con las subidas de escalón de las que han ido creciendo, algo que tiene su reflejo en la concentración del empleo.

Así, mientras en las microempresas de uno a cinco trabajadores se han perdido en ese lustro 50.000 puestos de trabajo (dos por empresa cerrada) y las de seis a nueve mantienen estabilizada su plantilla conjunta, el millón y medio de nuevos empleos se distribuye en 300.000 para el resto de las compañías de pequeño tamaño, otros tantos para las medianas y más de 900.000 para las grandes.

«La recuperación del tejido productivo es dispar, tanto por tamaño de empresa como por sector. Las empresas con más de 250 trabajadores mostraron una mayor resistencia tanto a la crisis derivada de la pandemia como a la crisis inflacionaria», señalaba Cepyme en un informe centrado en los últimos cuatro años.

«La pyme, por su parte, ha necesitado cuatro años para aproximarse al valor que tenía en 2019, aunque todavía está 2.500 compañías por debajo de entonces», añade el texto.

Menos compañías y más empleo en cinco sectores

La pérdida de unidades productivas y comerciales ha coincidido con un aumento de la actividad y del empleo en cinco sectores en los últimos cinco años: el comercio, con 15.148 empresas menos y 90.476 empleos más, la industria manufacturera (-4.190 , +82.911), el transporte y el almacenamiento (-2.644, +75.470), la hostelería (-2.036, +63.204) y la enseñanza (-474, +114.996).

Eduardo Abad: «Se está produciendo una concentración que resulta peligrosa, porque eso  acaba derivando en situaciones de monopolio»

El comercio incluye las tiendas de alimentación y la industria manufacturera los talleres, que son dos de los subsectores en los que con mayor intensidad se están dando esos procesos de integración.

«Ahí se está produciendo una concentración que resulta peligrosa, porque eso a menudo acaba derivando en situaciones de monopolio en las que acaban jugando con los precios del proveedor y los del cliente», señala Abad.

Esa irrupción de nuevas cadenas que van engullendo la cuota de mercado de los pequeños negocios es especialmente intensa en el comercio, donde «a base de liberalizar horarios y descuentos se ha descalabrado algo que estaba bien organizado como el abastecimiento de productos de consumo frecuente», anota el presidente de UPTA.

«Se ha roto la armonía entre lo micro y lo macro y hoy es imposible que una estructura pequeña pueda competir con una grande. Lo que era un sector de refugio ha pasado a ser de suicidio con 70.000 cierres de negocios de autónomos en una década», añade.

«Estamos en un proceso de recuperación, pero con pinzas»

En ese ramo se están dando al mismo tiempo cierres de pequeños comercios y concentraciones de efectivos, con mayor competencia online, entre las cadenas de tamaño mediano y grande, apunta Rafael Torres, presidente de la Confederación Española de Comercio (CEC), quien muestra «serias dudas de que en el comercio minorista se estén dando crecimientos» empresariales.

Rafael Torres: «Se está vendiendo menos y con menos margen, y eso, además, está afectando con mayor intensidad al pequeño comercio»

«Tanto los grandes como los pequeños estamos por debajo de los registros de 2019, estamos atravesando un proceso de recuperación, pero con pinzas», añade, ya que «los aumentos de ingresos vienen de las subidas de los precios, pero no de un incremento de las ventas».

«Se está vendiendo menos y con menos margen, y eso, además, está afectando con mayor intensidad al pequeño comercio, que tiene menor capacidad de maniobra», explica.

En ese escenario, y tras apuntar que «la digitalización es mejorable» en el sector y que «el consumo de los hogares se está ralentizando» tras haber consumido el ahorro generado en la pandemia, Torres señala a la actividad de las plataformas de venta como el factor principal del achique del comercio minorista.

«Más allá de que sean competencia, lo que ocurre es que no competimos con las mismas reglas, ni en normativa ni en costes ni en el régimen tributario ni en el acceso a la financiación. Ellas van por autopista y nosotros por caminos de tierra», indica.

Inversiones de 43.600 millones en 3.007 empresas

¿Quiénes son esos fondos de inversión locales que están detrás de estos procesos que se están dando en el ámbito de las pymes?

Spaincap, la patronal local de este sector, que en el ámbito global ya ha superado a la banca como fuente de financiación de negocios, contabiliza 158 firmas que al cierre de 2022 mantenían participaciones por 43.629 millones en 3.007 empresas, el 90% de ellas pymes y en muchos casos resultantes de fusiones.

El 76% de esa cifra (33.246), reunida en rondas de financiación y canalizada desde gestoras extranjeras, se concentra en los últimos cinco años, coincidiendo con la intensificación de los procesos de crecimiento y concentración apuntados.

«Las inversiones se mantienen una media de entre siete y ocho años, aunque hay muchas de diez y de más y algunas de cinco o seis», señala Pérez.

El responsable de Noso Capital describe así la operativa más habitual: «Se entra en el capital de distintas empresas del mismo sector en distintas zonas para ir fusionándolas en un holding que tenga presencia en todo el país. Se trata de realizar procesos de crecimiento ordenado«.

Por último, Tomás Pérez señala como los sectores de mayor interés para esos fondos de inversión locales los relacionados con la sostenibilidad y el new green deal, los vinculados a la transformación digital, la llamada biorrevolución, que sería la extensión de la biotecnología al sector primario y al reciclaje, y la industria, especialmente la agroalimentaria.

Fuente: Publico.es

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