NUEVO!! Adaptación del consumo familiar a la pérdida de poder adquisitivo

La reducción del poder adquisitivo de los hogares y la limitada capacidad de ahorro de muchas familias están afectando al consumo de los valencianos.

Para hacer frente a la difícil situación económica actual, las familias sacrifican principalmente el gasto en moda, en productos para el hogar y el gasto en actividades y productos relacionadas con el ocio y el tiempo libre.

Incidencia de la evolución macroeconómica en las economías familiares

El episodio de elevada inflación está obligando a los consumidores a dar prioridad a las compras de productos y servicios esenciales (alimentación, suministros y gastos relacionados con el mantenimiento de la vivienda) y postponer el resto de las compras, en la medida de lo posible.

En las circunstancias actuales muchas familias se han apoyado en el ahorro para hacer frente a gastos inaplazables y a gastos inesperados. Su situación económica se deteriora todavía más cuando la pérdida de poder adquisitivo ya está afectando a su capacidad de ahorro. Este ahorro ya ha comenzado a disminuir según datos del Banco de España.

Tanto la evolución de los depósitos bancarios a la vista como los depósitos a plazos muestran la pérdida de capacidad de ahorro de los hogares. Durante los últimos meses ya se ha registrado un descenso en los depósitos de dinero a plazos (gráfico 1).

Gráfico 1. Depósitos bancarios a plazos y su tasa de variación mensual. España. Millones de euros y variación mensual

Fuente: Banco de España

Aunque la inflación está afectando a toda la sociedad, el impacto está siendo heterogéneo, ya que las familias más vulnerables tienen menor capacidad para adaptar sus presupuestos y cuentan con menos ahorros. Las 316.000 familias valencianas con rentas inferiores a 1.000 euros destinan más del 80% del presupuesto a productos y servicios esenciales frente el 66% de la familia media.

En este sentido hay que destacar que durante el segundo trimestre del año ha disminuido la concesión de préstamos por parte de las entidades bancarias, lo que supone una menor capacidad de financiación para las familias. Este descenso se ha producido especialmente en los préstamos para la adquisición de bienes de consumo duradero. No ha sucedido lo mismo en los préstamos concedidos para la adquisición de viviendas, que ha aumentado durante el segundo trimestre del año.

Con este panorama económico, podría producirse una contracción de las ventas de los comercios durante la segunda mitad del año, aunque el descenso de facturación sería desigual según partidas de comercios.

Previsiones

Respecto a los próximos meses, la buena evolución del mercado de trabajo podría amortiguar el descenso del consumo tras el verano. La evolución favorable del sector servicios en la Comunitat Valenciana gracias a la recuperación de la actividad turística y al aumento de la contratación en la industria y la construcción ha reducido el número de parados hasta los 318.000, el más bajo desde 2008.

Las previsiones apuntan a que en la segunda mitad del año se producirá un debilitamiento de la economía. En el tercer trimestre del año el final de la campaña estival supondrá el fin de muchos contratos de trabajo y la reducción de la renta disponible de muchos hogares. El consumo de las familias podría crecer aunque a un ritmo más lento, gracias a la disponibilidad de los ahorros.

Como ya es sabido, los riesgos de la crisis energética y la elevada inflación, incluida la subyacente, van a perdurar durante los próximos trimestres, por lo que la cautela será lo que caracterice al consumo final, con la consiguiente repercusión sobre la facturación del comercio minorista.

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