Un catalizador para impulsar la digitalización de las pymes

Históricamente se ha tendido a ver a las pymes españolas como entidades que juegan en desventaja cuando compiten con sus homólogas europeas, y si nos apoyamos en datos objetivos puede que entendamos el porqué de esta percepción.

Si nos fijamos en el tamaño medio, las empresas españolas tienen de media 4,4 empleados, frente a 5,9 de media en la Unión Europea, 9,4 en el Reino Unido o 11,8 en Alemania. Según el informe Digital Economy and Society Index DESI de 2021, elaborado por la Comisión Europea, España ocupa el puesto 16 entre los 27 miembros en lo que se refiere a integración tecnológica, reflejando importantes carencias en disciplinas como el e-commerce, la internacionalización de sus ventas o el uso de los datos.

Si juntamos un tamaño medio pequeño con un patente retraso en materia de innovación tecnológica, nos encontramos con que la competitividad de nuestras pymes en un mercado global se ve claramente penalizada. Se trata por lo tanto de aspectos, que hoy por hoy son estructurales, y se debería de pensar cómo se pueden comenzar a corregir.

La pandemia mundial ha traído consigo una nueva forma de trabajar en la que toda la operativa de las empresas se ha tenido que virtualizar. Los contactos entre compañeros de trabajo, los contactos con los proveedores, los contactos con los clientes, los contactos con las administraciones y con las entidades financieras y toda la operativa relacionada entre cada uno de ellos se ha tenido que apoyar en medios y plataformas tecnológicas que han permitido que el día a día laboral continuase de manera regular mientras toda la población estaba encerrada en sus casas.

Esta situación anómala ha servido para que la pyme española se mentalizase de que tenía que ponerse al día, empezando a cerrar esa brecha tecnológica que la separaba del resto de sus homólogas europeas. La Administración pública ha identificado que es necesario aprovechar esa circunstancia para ganar competitividad a nivel país, y ha decidido destinar una parte relevante de los fondos de ayuda de la Unión Europea para sentar unos cimientos sólidos en esta modernización de la base empresarial nacional, lo que la ha llevado a lanzar el programa de ayudas llamado Kit Digital.

El Kit Digital, cuya andadura comenzará en breve, está dotado con una partida inicial de 500 millones con el objetivo de beneficiar a unas 145.000 empresas con plantillas comprendidas entre los 10 y 49 trabajadores, y tendría que representar un importante soporte para reforzar la competitividad del principal motor productivo español.

Las bases de este plan han sido diseñadas bajo unos parámetros bien definidos y a partir de un estudio de los sectores en los que las pymes pueden modernizarse, como el comercio electrónico, la gestión de redes sociales, la ciberseguridad, la relación con clientes, el uso del CRM o la analítica de datos, precisamente las áreas principales en las que se ha detectado que nuestras pequeñas y medianas empresas están más rezagadas.

El enfoque de las ayudas denota el conocimiento del terreno en el que se desenvuelven estos negocios, y prevén importes que, aunque muy ajustados, deben convertirse en el punto de partida para que muchas pymes comiencen su camino hacia la digitalización y modernización de sus operaciones.

No obstante, no se debe de obviar que las limitadas estructuras de estas empresas, volcadas por lo general en la producción, acotan su capacidad de actuación y dedicación de tiempo en otros frentes.

Tampoco se debe dejar de lado el factor cultural, la transformación que debería operarse en la mentalidad de las pequeñas y medianas compañías españolas para reconocer la importancia estratégica que tiene para ellas subirse al tren de la innovación y de esa forma dotarse de nuevas herramientas con las que poder afrontar el futuro más próximo, asegurando así su competitividad y supervivencia en el mercado.

Sin duda, un plan tan bien enfocado como el Kit Digital, y con un potencial impacto de tanto calado, hace que sea crítico que las pymes sean acompañadas a lo largo de todo el proceso por agentes que sepan guiarlas y tutelarlas de manera adecuada y es ahí donde jugarán un papel esencial los llamados agentes digitalizadores del Kit Digital.

Por otro lado, la experiencia recabada a raíz de la tramitación de cuantiosos paquetes de ayudas públicas a empresas, destinadas a reducir su endeudamiento en el contexto económico de congelación o cierre que propició la pandemia, debería llevarnos a reflexionar sobre el modo más correcto de gestionar este paquete de ayudas a la digitalización. Es necesario recordar que muchas de aquellas ayudas no quedaron cubiertas por dificultades en su tramitación con las comunidades autónomas. De hecho, se calcula que la ejecución de esos fondos, que ascendían a 7.000 millones de euros, se vio limitado a dos terceras partes a nivel nacional y en algunos territorios apenas alcanzó el 50 %.

Por tanto, del buen desarrollo de este punto de conexión entre la Administración y las pymes dependerá en buena parte el éxito o fracaso del plan de transformación de nuestro tejido productivo. Lo que nos estamos jugando, en realidad, es que España, en las próximas décadas, impulse el crecimiento y la competitividad de sus pequeñas y medianas empresas, y con ello genere empleo de calidad y proporcione estabilidad y bienestar al conjunto de la sociedad.

Tenemos una oportunidad que, aunque nos ha venido dada por una situación adversa, no podemos ni debemos dejar escapar.

Gonzaga Avello es Cofundador y co-CEO de Connecting Visions

Fuente: Cinco Días

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Fecha: 23/11/2022

Organiza: Cámara Comercio de Castellón

Modalidad: Presencial

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